Siempre he tenido cámara de fotos. Antes era un de carrete ya que crecí en un mundo en el que la tecnología era ciencia ficción.

La fotografía digital no empezó a llamarme la atención hasta que empecé con otra de mis aficiones: los cactus. Le quitaba la cámara a mi madre, una compacta de Sony para hacer fotos a las plantas y a las flores para poder identificarlas en foros.

Ella siempre se enfadaba y me decía que me comprara yo una. Así que un día, me hice un regalo de cumpleaños. No me atrevía a comprarme aun una reflex porque eso de las aperturas, las focales y esa jerga me parecía algo muy difícil pero quería algo más que una compacta.

Al final me decante por mi querida SP-570-UZ, a la que tanto cariño tengo.

Me ha dado tantas instantáneas. Me ha hecho pasar buenos momentos. Pero después de unos años, mi pareja dijo que tenía que avanzar y conseguir una cámara más potente. Fue entonces cuando me compre mi primera réflex.

 

 

 
  pinterest wordpress flickr facebook instagram twitter email